Resumen:
En la región sur de Tamaulipas, el cultivo de la soya [Glycine max (L.) Merrill] se encuentra adaptado y establecido perfectamente, bajo condiciones de temporal durante el ciclo primavera-verano (P-V), desde hace 40 años. En esta región, la superficie sembrada con soya ha variado entre 90 mil y 124 mil hectáreas en los últimos años, con rendimientos promedio que fluctúan de 0.82 a 1.8 t/ha (SIAP, 2016). Esta variación en los rendimientos promedio anuales depende, en gran parte, del nivel de tecnología que aplican los productores y las condiciones climatológicas que prevalecieron durante el ciclo del cultivo, principalmente las relacionadas con la cantidad y distribución de las lluvias. Entre la problemática que limita los rendimientos unitarios de la soya en el sur de Tamaulipas y otras regiones del trópico mexicano, se consideran los factores bióticos y abióticos. Dentro de éstos últimos destacan la cantidad y distribución de las lluvias durante el ciclo del cultivo, siendo muy críticas las sequías o falta de humedad durante las etapas reproductivas, formación de vainas y llenado de grano. Por otro lado, es común que a través de los años, dicha variación en la precipitación obliga a realizar siembras “tardías” durante el verano. En este caso, la sensibilidad de la soya al fotoperiodo corto ocasiona que los días al inicio de la floración se acorten, afectando el crecimiento de las plantas y reduciendo el ciclo vegetativo del cultivo y el periodo de llenado de grano, en consecuencia, se afecta el rendimiento significativamente. Por lo anterior, el enfoque del mejoramiento genético de la soya en el trópico mexicano, se centra en la generación de materiales genéticos con un mínimo de 45 días a floración y que el periodo R4 (vainas completamente desarrolladas) a R7 (inicio de maduración) se ubique en la época de mayor probabilidad de lluvias, que es el mes de septiembre. Sin dejar de considerar los objetivos de alta productividad, baja sensibilidad al fotoperiodo corto, para lograr crecimiento adecuado de la planta, tolerantes a la sequía, resistentes a las enfermedades foliares más comunes en las regiones productoras y calidad de grano que demanda la industria. Con base en estos criterios y objetivos se generó la nueva variedad de soya Huasteca 700.