Resumen:
La presente publicación se realizó con la idea de promover la producción de una especie subutilizada que crece en la parte central de nuestro país. Esta especie conocida comúnmente como garambullo pertenece a la familia de las cactáceas y lleva por nombre científico Myrtillocactus geometrizans. En esta región del país también existe en menor cantidad, otra de las especies de esta familia, es decir la especie M. schenckii. Entre ambas especies existen diferencias en el color de la penca, tamaño y número de espinas y apariencia del fruto. El garambullo es de gran rusticidad y todavía se mantiene bajo condiciones silvestres; no se le aplican agroquímicos ni abonos orgánicos, requiere de muy poca agua y crece en terrenos de baja fertilidad. Podría decirse que es un cultivo orgánico.
No existen huertas de garambullo dedicadas a la producción con fines comerciales. Tampoco se ha intentado realizar mejoras a las zonas donde está establecida la especie, con excepción del esfuerzo que está realizando la Fundación Guanajuato Produce, A.C. en el norte del estado al apoyar una comunidad que tiene una extensión considerable de plantas de garambullo.
Por otro lado, se ha demostrado que el fruto del garambullo contiene sustancias que promueven la buena salud, en particular la presencia de compuestos antioxidantes. De hecho la capacidad antioxidante del garambullo es mayor a muchas de las frutas que actualmente se comercializan en el mercado, como la mora azul, los arándanos, la fresa, entre muchos otros.
Una de las limitaciones del fruto es la corta vida poscosecha que presenta. Si se deja a temperatura ambiente, el fruto empieza a fermentar a los dos días. Si se deja en refrigeración, puede durar hasta cinco días máximo. De ahí la necesidad de estudiar opciones para su manejo, preservación o industrialización del mismo.