Resumen:
Las garrapatas de la especie Rhipicephalus microplus (garrapata de ganado), también conocidas por sus sinónimos homotípicos Rhipicephalus (Boophilus) microplus y Boophilus microplus, son ectoparásitos artrópodos capaces de transmitir diversos patógenos que afectan la salud animal (Sonenshine and Macaluso, 2017; NCBI, 2021). Por su gran capacidad expoliativa y vectorial dentro de su ciclo biológico, las garrapatas, son consideradas como uno de los factores sanitarios más importantes que limitan la ganadería en zonas tropicales y subtropicales, afectando a más del 80% de la población bovina mundial (Aguilar-Díaz y Cossío-Bayúgar, 2018). El daño directo que causan, incluye lesiones en la piel y pérdida de sangre (anemia), así como inflamación y alergia causadas por los componentes presentes en la saliva de la garrapata. Como consecuencia, ocurre una disminución de la producción de carne y leche debido a una afectación en el desarrollo de los animales (Grubhoffer et al., 2013).
Los costos de control y tratamiento de las garrapatas y las enfermedades que transmiten, conducen a pérdidas económicas que van desde los 600 a 942 mil 230 millones de pesos por año. En México, el reporte del Censo Ganadero estima que la población de ganado vacuno hasta el 2020 es de aproximadamente 35,653,619 de cabezas (SIAP-SAGARPA, 2020) de las cuales, el 75% comparte zonas endémicas con la garrapata, lo que evidencia las pérdidas económicas causadas por este parásito (SENASICA-SADER, 2021).
En su ciclo vital, las garrapatas poseen cuatro estadios: huevo, larva, ninfa y adulto, que pasan por tres etapas denominadas fase de encuentro, fase no-parasítica y fase parasítica. La fase de encuentro se define como el proceso de transferencia de larvas, desde el medio ambiente hasta el hospedero definitivo bovino. Por su parte, la fase no-parasítica comienza cuando las hembras ingurgitadas caen y bajo condiciones óptimas de temperatura y humedad, ovipositan hasta 4,500 huevos, los cuales eclosionan al medio decenas de larvas. Este periodo es crucial en la vida de las garrapatas, ya que necesitan encontrar a fase parasítica es el período en el que las larvas infestan y se alimentan de sangre del hospedero, después de 6-7 días mudan a diferentes estadios ninfales hasta llegar a la forma adulta. Los adultos presentan dimorfismo sexual entre machos y hembras, y la reproducción se lleva a cabo sobre el hospedador bovino. Finalmente, la garrapata hembra repleta de sangre se desprende del hospedero a los 21 días post-infestación, para ovipositar y cerrar así el (Grubhoffer et al., 2013; Sonenshine and Macaluso, 2016).