Resumen:
En la región Sur-Sureste de México, el frijol es un cultivo importante ya que, junto con el maíz es la base de la alimentación, sobre todo de los pueblos originarios, que practican una agricultura de subsistencia. La superficie de frijol sembrada en esta región es baja si se compara a nivel nacional, ocupando solo el 11.57% de la superficie nacional, con 196,918 ha. Chiapas es el principal productor de frijol en esta región, ocupando en el 2017 una superficie cosechada de 114,077 ha, que si bien a nivel nacional representa apenas el 6.8% de la superficie cosechada, a nivel de la región el porcentaje representa el 58% con frijol.
El tipo principal de semilla que se utiliza en la región es el frijol negro opaco, desafortunadamente los rendimientos obtenidos son bajos (<600 kg ha-1), debido a diversos factores tanto bióticos como abióticos, entre los que destaca la presencia de problemas fitosanitarios que afectan adversamente la productividad, la salud y el medio ambiente. Uno de estos problemas fitosanitarios es la incidencia de enfermedades fungosas como la roya, la mancha angular y la antracnosis. Estas enfermedades pueden ocasionar reducciones significativas en el rendimiento del cultivo, sobre todo si se presentan durante la etapa vegetativa (López et al., 2006). Lo anterior se magnifica por el uso de variedades criollas o de origen desconocido, de bajo potencial de rendimiento y susceptibles a estas enfermedades (López et al., 2012; Tosquy et al., 2013). La incidencia y severidad de enfermedades son el resultante de la interacción entre el clima, el hospedante y el patógeno.
Debido a la importancia creciente de las enfermedades, se presenta información relacionada con la roya del frijol, así como técnicas de inoculación para evaluación de germoplasma como apoyo a los trabajos de mejoramiento genético del programa de frijol del INIFAP.