Resumen:
El cultivo de garbanzo en México durante el año 2015 se sembró en una superficie de 79,606 ha, y en el Estado de Sonora en 11,245.00 ha (SIAP, 2015). Las enfermedades foliares en garbanzo están consideradas en el mundo como las más destructivas en este cultivo: por su rápida diseminación, por sus daños en la parte aérea de la planta y porque pueden ocasionar pérdidas totales (Aujla, 1964; Haware y Nene, 1981; Nene et al., 2012). Las enfermedades foliares más comunes en el cultivo de garbanzo en el Sur de Sonora son mildiu (Peronospora ciceris), moho gris (Botrytis cinerea) y tizón por alternaría (Alternaria alternata) (Armenta y Armenta, 2004; Ramírez et al., 2012); y ocasionalmente se presenta roya (Uromyces ciceris-arietini), Moho blanco (Sclerotinia sclerotiorum) y tizón, este último con síntomas semejantes a los ocasionados por Phyllosticta, Ascochyta y Phoma en otras regiones del mundo (Aujla, 1964; Nene, 1981; Haware y Nene, 1981; Nene et al., 2012). Las enfermedades foliares del garbanzo son esporádicas en esta región porque dependen de las condiciones de alta humedad ocasionadas por nublados y precipitaciones continuas y prolongadas. Cuando estas condiciones se presentan las enfermedades son favorecidas y desarrollan rápidamente ocasionando fuerte daño al follaje, tallos, flores y vainas (Rewal y Grewal, 1989; Salinas-Pérez et al., 2008; Carrillo-Fasio et al., 2012). Considerando la importancia de las enfermedades foliares del garbanzo y el escaso conocimiento en su control en la región, el INIFAP realizó investigaciones con el objetivo de encontrar tratamientos con fungicidas eficientes en su control. Los resultados de investigación se dan a conocer en el presente folleto esperando sea de utilidad a productores y técnicos en el manejo de la sanidad del cultivo de garbanzo en el sur de Sonora.